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¿Recuerdas cuando decías a tus alumnos “No copien”?

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Era una frase común, especialmente el día del examen o al dejar ciertas tareas para casa, porque el interés estaba puesto en que el alumno demostrara por sí mismo lo que había aprendido.

¿Pero qué nos pasó cuando nos pidieron dar clases en línea? Muchos de los materiales utilizados son diseñados y elaborados por otras personas y con la facilidad que nos dan los buscadores, algunos maestros sólo se han dedicado  copiar. Lo que descalificaban en sus alumnos es hoy una práctica generalizada y aceptada en ellos.

Incluso, más allá de sólo copiar, muchos maestros “piden las respuestas” en los grupos dedicados al tema de materiales educativos. ¿Qué pasaría en el aula tradicional si hubiéramos observado esta conducta en los alumnos?

Lejos de descalificar esas prácticas, nos pueden ayudar mucho a comprender los procesos de aprendizaje que tenemos como seres humanos y que en muchas ocasiones por desconocerlos u olvidarlos, dejamos de aprovecharos en el salón de clases.

Copiar no está mal, sigue el principio del aprendizaje por imitación en el que nuestra mente requiere un referente externo para comprender. Como maestro te ha dado seguridad ver cómo lo hacen otros y partir de ahí para empezar tu propio camino. ¿Qué pasaría si eso mismo permitieras a tus alumnos?  

Pero cuidado, no se trata de copiar por copiar. Como tú seguramente lo has hecho, además de usar un material que tú no elaboraste, lo adaptaste, le pusiste tu propio estilo, lo fuiste poco a poco trasformando hasta convertirlo en algo propio. Ayuda a tus alumnos a que lleguen también a ese nivel.

Y para nuestro regreso a las aulas ¿qué podemos aprender de todo esto?

  1. Si no quieres que tus alumnos copien, no dejes actividades ‘copiables’ ya te diste cuenta que las respuestas a esas aburridas y repetitivas tareas se encuentran por montones en internet. ¡No las asignes más!
  2. Cambia el concepto de copiar por “aprender de los otros” y verás que encuentras muchas oportunidades para favorecer el trabajo cooperativo, tanto de forma presencial como en línea.
  3. No te quedes ya en la sola copia de materiales, produce también tus propias propuestas y compártelas. No sólo seas consumidor de información, ayuda a construirla empezando por agradecer y hacer llegar tus comentarios a quien generosamente compartió su trabajo. También pon a disposición de otros tus ideas, tus actividades, tus procedimientos, de manera que así como a ti te ayudo aprender de otros para empezar, sé tu quien de la mano a quien tiene dudas.

Paulina del Carmen Colmenero Rodríguez

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